Pobres higos, objeto de cuchufletas y chistes verdes, tanto si están cerrados como abiertos, mostrando sus frescas carnes recién cogidas de la higuera. La raza humana, en su mayoría , son unos obsesos sexuales, pues si mencionas a tan honesto fruto, todo el mundo se mirará de reojo y esbozará una sonrisita. Comprendo que un higo presto para zampárselo tenga un cierto parecido a eso que tienen las mujeres en la entrepierna, pero nadie se ríe de un habano, por ejemplo. Y es que el Habano es masculino. La malicia está en la vista, no en el objeto. Si nos ponemos así, parecen cataplines de pittbull,los popbres higos, pero esto yo no se lo he oído a nadie. Además, otra cosa que me revienta es que para decir que una cosa es estupenda, se dice que "es cojonuda"; en cambio, si se trata de algo despreciable y pesado, entonces es un "coñazo". Mucho desprecio por estos últimos, sin azo, que si tan despreciables fueran, no andarían los hombres como locos tras ellos, y las mujeres tras los platanitos y pepinos varios. Dedico estos ripios a los denostados higos:
Qué tendrá el pobre higo,
que está tranquilo en su higuera,
para que venga la gente,
lo insulte tan sonriente,
pero después se lo ingiera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario