
El otro día leí no sé dónde, que un japones riquísimo tenía un Van Gogh que le había costado 39 millones de euros y quiso que lo enterraran con él. Esta mania que tiene alguna gente de ser enterrados de forma faraónica me parece, además de idiota, poro práctica, pues es como si lo hubiesen destruído, o, tarde o temprano,lo hubieran robado. Como pasó en la tumba de Ramsés II o en la de Keops. ¿podéis imaginar si en la tumba de un faraoncillo de tres al cuarto como era Tut-Ankh- Amon, ya se encontró el tesoro que se encontró, lo que debía de haber en las anteriores, o en la de otros faraones que reinaron muchísimos años y más prestigiosos?.Me parece que Ramsés II reinó cerca de 80 años, y nadie le tosía. Nunca lo sabremos, porque los ladrones de entonces , o de no sé cuando, pero de la más remota antigüedad, ya se pusieron las botas con esos saqueos, lo que debía ser aquello?. Ya me gustaría a mí verlo. ¡Con lo que me gustan los joyas, más que a un tonto un matasuegras!. Volviendo a Van Gogh, este japonés me parece un tonto, y yo de su familia, y teniendo en cuenta que ya estaba muerto, no le hubiera hecho ni puñetero caso. Si los bobos volasen, nunca se vería el sol. Como decía un cardenal italiano, exorcista, que decía que estamos rodeados de demonios pero no los vemos (como decía también Louis Pauwels, (me parece que era él) , que hay otros mundos pero están en éste, y yo lo creo,) pues el purpurado decía que si los demonios que vuelan por los ires se materializasen apagarían la luz del sol, como cuando va a caer una buena tormenta. Bueno, más vale que no los veamos, pero yo no creo en los fantasmas, perohaberlos haylos,porque alguno he visto yo...(risas).Si yo os contase...pero no asustarse,no lo haré, no quiero que mis fans huyan despavoridos de mi blog por no poder dormir por las noches...ejem...
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