domingo, 11 de mayo de 2008

Paloma haciendo turismo

Cuando yo trabajaba en la Oficina de Turismo del Aeropuerto de Palma, venía mucha gente, foránea y española, que me espetaban."-Qué se puede ver aquí?". Yo nunca he hecho esto en mis viajes, pues cuando voy a un sitio ya se muy bien adónde voy, y si acaso en Palma me compro una guía para localizar monumentos, paisajes y tiendas. Yo tengo la manía de comprar mantitas allá donde fuere, tengo toda una colección, y las uso, por ejemplo, en invierno cuando estoy leyendo con las patas p´arriba (quiero decir que me gusta estar estirada en el sillón, por eso me he comprado una chaise-longue a rayas amarillas y rojas, que parece la bandera de Wifredo el Velloso), o bien me son muy útiles en primavera y verano, pues a veces por la noche refresca, y tengo siempre una,de lana o algodón,al lado, para echármela por encima, pues se duerme muy mal con frío. (y luego dicen que vivo bien. Vivo como Popea). También tengo la costumbre, ya más onerosa, de comprar una joyita típica del lugar, de esas que solo se pueden encontrar allí. Tengo como para poner una tienda, de ambas cosas. Si alguien quiere hacerme feliz, que me regale una mantita, aunque sea de cuna). Pues todo esto viene a que yo cuando viajo, a pesar de mi extensa cultura (qué fantasma soy), me informo de lo antedicho y no tengo que ir a dar la brasa a las OITs. Además, en los sitios a los que voy, muchas veces no existen. Ahora el crucero que voy a hacer, si Dios quiere y no me escacharro antes y me da la alferecía es a que me coge de tanto en tanto, en el que vamos mi Paquete y yo a Finlandia en un barco con camarote con balcón, desde el cual puedes ver pasar los fiordos y otras maravillas ante tus ojos y sin tener, como en otros viajes, que hacer y deshacer maletas. Llegamos hasta el Cabo Norte, y de allí en dos dias( me pienso llevar libros , la vida social estilo Vacaciones en el Mar no me va nada) nos plantamos en Islandia, y allí tambien vamos por la parte sur, que es la unica que no está helada, y en los dos sitios, vamos parando y visitamos las ciudades y pueblecitos de pescadores, donde tendrán unos jerseys preciosos. A mí los jerseys hiberbóreos me chiflan. Cuando estuve en Irlanda me compré uno de esos de punto grueso en blanco, abierto, y ya antes me había comprado en París, en una tienda que se llama" Le Trèfle d´Irlande", otro, de una pieza, en color gris oscuro, que es mi preferido. En Escandinavia y en Irlanda estos jerseys están , los mejores, hechos a mano por las mujeres de los pescadores, y no hay dos iguales. Estos dibujos de colores que tienen los escandinavos, que son más alegres que los irlandeses, tienen por objeto distinguir los cadáveres irreconocibles de los pescadores cuando el mar devuelve sus muertos y sólo se puede rconocer al ahogado por el jersey, que su mujer le ha hecho. Es así, un poco triste, pero esto hace que no se repitan nunca, aunque a veces lo parezca, pero no. Me ha parecido interesante decir esto, porque poca gente lo sabe y a mí siempre me ha chocado, pero me ha parecido muy práctico. Ya veremos qué pasa...

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