El sexo sin amor
no es amor.
El amor sin sexo
no es amor.
Cuando el sexo y el amor se juntan,
entonces es el placer completo
para el cuerpo y el espíritu.
Entrégate toda, sin vergüenza,
sin reserva alguna,
mírale a los ojos
conforme avanza la ola del placer.
Y cuando ésta llega,
mírale o cierra los ojos,
es igual.
Abrete como una flor
ábrete como una fruta
y recibe el fruto de él.
Saboréalo, métetelo,
alarga el éxtasis sin miedo
que este momento es eterno
y el mejor de los recuerdos
para la vejez.
Bienaventurados los que pueden,
porque ellos ya han probado el Paraíso.
Palma, 14-5.o8
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