
El amor conyugal es especial. Las personas no somos monógamas; dicen que el enamoramiento solo dura unos seis o siete años, y si esto es así, es que la naturaleza es sabia, porque calcula el tiempo que una pareja necesita para educar a sus hijos (se supone que en las cavernas) y que luego ya pueden apañárselas solos. Entonces, se busca cada uno una pareja nueva, que haga más chiribitas, y se repite el ciclo. Pero las personas cuando no es por cálculo, nos unimos a otra persona porque la queremos. Al principio (mas o menos seis o siete años) es la loca pasión, pero lo bueno es que después, sin que la pasión se apague, se conviertan los dos en los mejores amigos del mundo. Si has vivido bien con alguien 7 años, ya le conoces y si no lo has matado, le tienes que querer, porque el roce hace al cariño. Los jóvenes de ahora son unos privilegiados, porque pueden tener sus aventurillas, llamadas "novios" (cuando yo iba de "novios", esa palabra significaba que se iba en serio, para casarse. ), que sencillamente es el chic@ con el que sales, te acuestas, te lo pasas bien. Nosotros eramos una generación más bajita que los de ahora, y yo estoy convencida que no era porque comiésemos peor, porque comíamos más sano, sino por la terrible represión sexual que tuvimos que sufrir con Franco. En cambio, cuando venían aquí, por ejemplo, en verano, las suecas, eran unas mocetonas como walkilirias, y estoy segura que era porque estaban satisfechas sexualmente. Los chicos igual. Esto me parece bien, que se lo pasen pipa y luego, cuando encuentran a la pareja de su vida, se casen y tengan hijos. Pero lo malo es que eso es muy difícil, por la cuestión del trabajo y el problema inmobiliario. Pero eso ya es otra historia.
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