miércoles, 11 de junio de 2008

Las vibraciones

Yo cuando entre en un sitio suelo sentir las vibraciones de ese lugar. Por lo general no siento nada, pero hay sitios que tienen de verdad malas y buenas vibraciones, y si son muy acentuadas lo noto enseguida, y me dan ganas de marcharme o de quedarme. El sitio que he conocido que mejores vibraciones tiene es el monasterio de San Juan de la Peña, en Huesca. Aquello es mágico. No puedo explicar por qué, pero nada más entrar lo noté. Otro que las tiene buenas es Covadonga, y todas las grutas en general. Pero para malas vibraciones, algunas casas particulares, y por nada en particular, pero se nota que allí se pelean mucho y no son felices, y no por la actitud de los adultos ni los gritos de los niños. Pero no estoy a gusto. Para malas, el Vaticano. Ya sé que pensarán que es porque a mi la clericalla no me gusta nada. El Museo Vaticano no las tiene, pero el Vaticano propiamente dicho sí , y fatales. Se nota que allí han pasado muchas cosas oscuras, muchos crímenes, intrigas y otras barbaridades. No es sugestión, no. Es que se palpa en el aire, que allí parece más denso. Hay iglesias y catedrales que las tienen buenísimas, y otras no. Por ejemplo, la mezquita adonde voy las tiene buenas. Da sensación de paz.Por lo general las mezquitas las tienen buenas. Otro sitio que también se siente lo mismo es en Asís, la Basílica y todos sus alrededores. Sales renovada. Un sitio truculento donde los haya, y quizás ahí tenga que ver que conozco su historia, es la Fortaleza de Pedro y Pablo en Leningrado, o San Petersburgo. Sus mazmorras son tremendas. Allí estuvieron encerrados los decembristas, antecesores de los comunistas, entre ellos Pushkin. Sus celdas están hechas con tan mala baba, que la cama es de hierro y está sujeta a la pared que no puede moverse. No les daban ni colchón, ni mantas.Había que dormir encima del somier. Una mesita de noche con una lámpara de petróleo. Las ventanas no tienen cristales, solo reja, o sea que todo el viento del Nieva, procedente del Golfo de Finlandia, que en esta ciudad pega fuerte y es helador, mucho más que en Moscú,entra por allí. Tiene una estufa para cada dos celdas, que está situada en la pared medianera entre las dos, y hay un agujero para compartirla. Pero ahí viene la maldición, y es que para calentarse había que salir de la cama y acurrucarse en el suelo, y no se podía dormir. Si se quería descansar, había que ir a la maldita cama. O sea que estaban pensadas para hacer sufrir al máximo al pobre preso. O calor y no poder descansar, o a la cama a helarse. Una mujer que ocupó una de estas celdas, una anti-zarista, se suicidó tirándose por encima la lámpara de petroleo y quemándose viva. Una muerte horrible, pero lo prefirió a aquel tormento tan refinado. En los pasillos hay una placa que explica el complicado sistema de señales, dando golpecitos, con los que se comunicaban los presos. Es un lío muy ingenioso. Aquella cárcel estaba dedicada casi exclusivamente a presos políticos anti régimen, pero es que daba grima, la gente muriéndose de hambre y frio por las calles, y el Zar viviendo estupendamente con el apoyo de los popes y la iglesia ortodoxa (cómo no), y regalando a su mujer por Pascua y por cualquier motivo de celebración unos huevos de oro y piedras preciosas, que son una maravilla,los famosos de Fabergé. Cuando la gente fué a pedir pan, en manifestación pacífica ante el Palacio de Invierno, mira si era pacífica que iban con los niños en brazos, la guardia montada del zar cargó sobre ellos, a sablazo limpio, y la matanza de allí fué una de las peores que se conocen. Y mientras, en Palacio, Rasputín haciendo lo que le daba la gana con las damas de la corte. Rasputín era un campesino siberiano, alto, barbudo, y con unos ojos muy claros y extraordinariamente penetrantes. Daba un poco de miedo y además escribía con unas faltas de ortografía tremendas. Si viendo sus escritos, hasta yo me dí cuenta...En su tierra pertenecía a una secta, cuyo nombre no recuerdo, que para purificarse de sus pecados, los miembros de la antedicha se entregaban a la más desenfrenada lujuria, y cuando ya no podían más, se consideraban purificados en su carne. Caray, caray. Pues como tenía unas orgías tremendas con las hasta entonces serias damas de la corte, que estaban fascinadas por él, allí sí que debia estar purificado como un recién nacido.Pero con la que no se acostaba pero tenía fascinada, era a la zarina, pues este hombre era hemostático, es decir, con la imposición simple de sus manos era capaz de curar una hemorragia. Si alguien ha leido la novela Sinuhé el Egipcio, allí hay un ejemplo.Digo que Mika Waltari no se lo debió inventar, pues está probado que hay personas con tales facultades. Como el zarievitch (en ruso todo lo que termina en itch quiere decir hijo de)(menos para insultar)tenía hemofilia y era el único heredero, pues sus cuatro hermanas, entre ellas la controvertida Anastasia, no pintaban nada (eran unos bellezones), todas las esperanzas de la dinastía de los Romanov estaban puestas en aquel niño pequeño, el menor de los hermanos , de salud frágil y encima con hemofilia, que se hacía un cortecito jugando y ya se desangraba. Estaba cuidado entre algodones y su padre lo vestía de militar y estaba en las paradas del Ejército junto a él, para dar la impresión de chico machote y fuerte, pero con sus siete años, más o menos, no se veía más que lo que era, un ser endeble y casi sin energía. Lo que no consta en las crónicas es que se resfriase mucho, parece que en esto era muy ruso. De los intríngulis del alma rusa ya hablaré en otra ocasión, pues se haría muy largo, pero es que los rusos complicadillos lo son un rato. Quien mejor los ha definido, a mi parecer, fué mi padre, que decía que un ruso te pegaba un tiro y luego se echaba a llorar.Son muy llorones y unos borrachos, pues además tienen el vodka triste.Yo he visto en un bar de Moscú a un chico joven, con su botella, emborracharse solo y caerse debajo de la mesa y nadie hacer nada. No como los españoles, que cogen una toña riéndose y sin darse cuenta. Aquella gente bebe para emborracharse y olvidar el mundo, antes y ahora y siempre. Digo que el clima espantoso que tienen influirá... Me parece que estaba hablando de vibraciones. Pues las cárceles siempre las tienen fatales, por muchos siglos que haga que no se usen. Otro sitio que me dió grima era el castillo de Loarre, en Huesca. ¡Madre mía!...con lo que a mí me gustan los castillos, hice cuatro fotos y nos marchamos corriendo. No había nadie visible, pero daba un yuyu...Otro sitio, en el que viví algunos años después de casarnos, fué en un piso de alquiler muy bonito, en Palma, que tenía terraza. Yo si no tienen terraza no me interesan. Este era barato y podía tener mis plantitas. Pues tenía cosas rarísimas, por ejemplo, de pronto en el recibidor se percibía un olor a mierda intenso, y no provenía del water, que estaba limpio, ni de las cacas de las gatas, que tenían el cacódromo en el fregadero y además allí no olía a nada.Ni del exterior. Nunca supimos de donde provenía,porque las cañerías estaban bien... Y además se respiraba que allí había habido otra gente y que habían sido no muy felices. En cambio la casa en que vivimos ahora las tiene buenísimas, pues la compramos casi nueva, y sus primeros propietarios eran gente sana, en todos sentidos. Yo lo siento, pero lo tengo que dejar pues son las 5 de la mañana, que es cuando se me ocurren más cosas, y luego de día me caigo de sueño, pero ya hago mis buenas siestas. Adiós, queridos, me voy de nuevo a la piltra.¡Ah!. Tenemos un fantasma, pero no molesta.Otro día contaré lo que le pasó a un primo mío de Sevilla. Abur.

No hay comentarios: