
Hoy he ido a la mezquita, y en la parte de las mujeres eramos una docena. La parte de los hombres está tan llena, que a pesar de ser grande hay muchos que tienen que escuchar y rezar desde la calle. Pero las musulmanas son poco piadosas. Allí suelen venir dos mujeres negras, jóvenes, negrísimas, y cuando sonríen sus dientes perfectos parecen una luna en cuarto creciente. Hoy ha venido una con un negrito a cuestas, como de un año . A mí los negritos me chiflan, me los comería. Y este era un machito con toda su cara de adulta ya reflejada en su faz seria. Le he pasado la mano por el pelo crespo y seguía serio, Yo le sonreía y poco a poco ha cogido confianza,le acariciaba la mejilla y ha sonreído y hasta me ha dado una manita. Y la madre encantada, claro.Le he preguntado cómo se llamaba y me ha dicho un nombre impronunciable, algo así como Yut, o Mun,no lo he captado. Pero era monísimo. A mi los niños blancos no me gustan, incluso me dan un poco de asco, porque siempre huelen a niño y a veces hasta están viscosos. Pero loe negritos no. Son un cielo. Paco dice que yo soy racista al revés, y que si me gustan tanto es porque me parecen animalitos más que personas. Yo no lo creo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario