

La Iglesia Católica no cumple los votos. Ni es pobre, ni casta, ni obediente. Hace lo que le sale de las narices, es un nido de homos y es más rica que Creso. Tanto el Vaticano, que parece el palacio de un sátrapa, como por la forma de vestir de los papas, todos de blanco, eso los días de diario, pèro con una cruz de oro de medio kilo en el pecho. Jesús era pobre, e iba a pie a todas partes. Vivía de lo que le daban los amigos y su mayor lujo fué entrar en un burro prestado en Jerusalén para celebrar la Pascua.Pero sus descendientes viven como el Papa, nunca mejor dicho. Yo he estado en Belén, Jerusalén y Nazaret, donde hay 3 basílicas, la de la Natividad, la del Santo Sepulcro y otra iglesia en Nazaret. Bien, pues puedo decir que están que se caen de viejas y necesitan una restauración rápida, que parece que a Roma se la repanflinfla. A mi modo de ver, el Papa debería vivir pobremente en uno de estos sitios, donde nació su jefe, y no usar dalmáticas bordadas en oro y además siguiendo las modas. La Iglesia de la Natividad está polvorienta y sucia,y la llave la tiene que guardar desde hace siglos un árabe, pues está a cargo de ortodoxos griegos y franciscanos, que no hacen más que pelearse. La llave pasa de padres a hijos. Aquello necesita una restauración, qué menos, el sitio donde se supone nació Jesús. La iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, igual. Con la particularidd de que si no pagas no entras, pues hay un pope en la puerta con un bolsón lleno de dinero que agita con estruendo de monedas delante de las narices de los que quieren entrar como diciendo:"Si no hay money, no hay iglesia".Y la de Nazaret es más moderna, pero también está bastante abandonada. Pues a una de éstas pienso debería irse a vivir el Papa, enmedio del follón que hay armado (yo fuí antes de la Intifada)y aguantar como un jabato. Dejar el Vaticano como museo y vestirse pobremente, como los monjes budistas e ir con una escudilla como hacen éstos pidiendo comida, y si se la dan, comen, y si no, no comen. Pero el Papa tiene un cocinero que le guisa platos exquisitos,y viste como un maharajá.Qué diferencia con el Dalai Lama, que es eljefe de una religión como la católica, o que tiene aún más adeptos, que viaja sin séquito, solo con la compañía de un monje. Y no precisamente guapo, como el estupendo secretario de que disfruta el Bene. Yo lo sé, porque he tenido ocasión de saludarle en el Aeropuerto,e iba empujando un carrito con sus maletas, y el monje que iba con él también. Yo le conocí enseguida, y las limpiadoras también, y corrimos a saludarlo. Se puso muy contento y charlamos de cosas intrascendentes. Pero es que tenia un poco de prisa., ya que habian llamado para su vuelo. Pues nos trato de igual a igual. ¡Qué señor más encantador!Iba con su túnica de siempre, esa que lleva un hombro al aire (no sé como no se resfrían en invierno), y nada más, Ni una joya, solo un reloj de tres al cuarto.No era precisamente un Rolex. Pues ya podría aprender un poco de humildad de él el Papa, los Papas, que aquello es un nido de intrigas y asesinatos (acordaos de Juan Pablo I, que quería reformar todo aquello, duro quince días).Dijo una vez el teólogo Leonardo Boff, excomulgado por ponerse en América de parte de los pobres, que si la Iglesia no se acercaba a los pobres, acabaría desapareciendo. Las iglesias están vacías, y las bodas, bautizos y comuniones no son más que un acontecimiento social. ¡Qué asco!. Bendito el día en que me cambié al Islam, que allí no hay curas, ni voto de pobreza, y los imanes van vestidos como cualquiera. No hay jerarquías ni La Meca tiene oro y riquezas. Ahí, en el Islam, he recuperado la fe perdida.
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