

Fué una cortesana de extraordinaria belleza, lo que la llevó a la locura. Era marquesa aunque de casa noble, pero adquirió el título de condesa por matrimonio (que es menos) con el Conde De Castiglione, cuyo apellido conservó toda la vida.Nació en Italia ,y nada más llegar a París, su alcurnia y sobre todo su extraordinaria belleza le abrieron las puertas de la mejor sociedad, la que se codeaba con el rey Napoleón III.Se murmuraba que actuaba de espía del rey de Cerdeña Vittorio-Emmanuele II, pero todo quedó en agua de borrajas. Se lió con el Emperador durante un par de años.También era amiguísima de Otto von Bismark. O sea, que la señora llevaba una vida agitada. Tenía un cuadernito donde apuntaba sus encuentros amorosos y ponía señales según lo que habia hecho. No los recuerdo, pero por ejemplo, un beso era una estrella, y si eran varios ponia varias estrellas; si la cosa había pasado a mayores ponía otro signo, y si la cosa había ido bien,o solo regular, o mal, otro para saberlo. O sea que llevaba una especie de diario erótico.Esta señora estaba obsesionada con su belleza, era cosa de psicólogo, pues se negaba a envejecer y vigilaba cualquier signo o arruguita nueva que le hubiese salido, y se desesperaba, aunque fuese fruto de su imaginación.Cuando estaba en su apogeo, fué la modela preferida de un fotógrafo de moda llamado Pierson, que les hizo unas fotos extraordinarias, unas preciosas, y otras rarísimas, como una que hay de sus maravillosas (para entonces) piernas cruzadas, que supongo que ahora la estética moderna las encontraría demasiado gordas. No sé, no soy experta en piernas femeninas
Como a cada cerdo le llega su San Martín (perdón por la ordinariez), llegaron los años de las vacas flacas, envejeció como todo el mundo que no se muere y entonces empezó a hacer cosas raras. En su fastuosa casa hizo poner trapos negros en todos los espejos, para no verse, y si salia a la calle lo hacía a horas insólitas y con la cara tapada por espeso velo, para que nadie pudiera reconocerla. Pero claro, todo el mundo lo sabía y se reía de ella. Como no había sido ahorrativa tenia muy poco dinero. Murió a los 62 y fué enterrada en el cementerio du Père-Lachaise en Paris. ¡Qué pena! Podría haber sido una mujer ingeniosa y simpática, y por esta unica obsesion echó a perder los ultimos años de su vida, porque la manía le empezó bastante joven. Como a Sissi. Eran muy parecidas, pero la Emperatriz de Austria era una mujer honesta que se dedicaba a viajar para olvidar su desastroso matrimonio con el Rey Francisco-José de Austria- Hungría, a quien odiaba porque la noche de bodas, ella que estaba en lo más profundo de la higuera y era más inocente que una niña de 5 años de ahora, el Empe no era precisamente un modelo de tacto y dulzura,sino un soldadote que la violó. Para ella fué un shock tremendo y hasta le buscaba amantes para que la dejara en paz. Pero esto ya es otra historia, de donde se sacaron aquellas cursis peliculitas de Heinz Bohm y Romy Schneider (menos que después cambió de trayectoria, un bien para su carrera) donde él aparece como un dulce y enamorado marido JAJA..pero yo pienso que la descocada murió de pena y consunción al ver (si lo veía, las piernas se las tenia que ver) en la piltrafa en que se había convertido. Y entonces no había liftings, ni botox, ni la infinidad de cosas que hay para cada parte del cuerpo. Ay, y es que no somos nadie...
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