Entonces no había anorexia, que yo sepa. ¡Ay, y cuánto mal han hecho las modas!. Lo que no es normal es que una señora cincuentona pretenda entrar en una talla 18, pero sí que se cuide un poquito, porque a partir(o antes) de esa edad la mayoría de las españolas y otras. Las francesas no, son modélicas en eso. Comen, tienen la mejor cocina del mundo y no se ven sacos de patatas andando por la calle, o pocas. Tienen una frase muy cruel. A una señora "establecida", bajita, de cierta edad, culogordo y trotando sus taconcitos, la llaman "una truite trottinante".Literalmente, una cerdita trotadora. Y está muy buen puesto. Es normal que con la edad se engorde, pero seria estupendo que ahora estuvieran de moda las mozas de la foto, pues me pondría como el Kiko de tarta de chocolate (ya lo hago de vez en cuando) y cosas así. El chocolate es mi vicio, y cada día tengo que tomar al menos una o 2 pastillas, pues tengo verdadero mono. Si sé que no hay una pizca de chocolate en la casa, me coge una inquietud, que busco donde pueda haber algo que se le parezca. Me hago unos batidos muy buenos con leche, azucar y canela, que es lo único que me hace pasar un poco el mono.Por cierto, el otro día estaba hojeando (no ojeando, que viene de ojo, mirar) , es decir, pasando las páginas de una revista francesa y me quedé agradablemente impresionada al ver unas modelos (no de pasarela, esas siguen como esqueletos), sino modelos de un catálogo, y tienen sus cachitas, y deben usar una talla 42 o 44. A ver si acabamos cambiando un poco esta moda idiota, que solo pueden llevar las chicas jovencísimas y delgadísimas. Yo recuerdo que cuando tenía 17 o 18 años ahora estaría muy a la moda, pues estaba acomplejada. Mis amigas estaban gorditas y con tetitas, y yo era tan plana que no se sabía si venía o me iba. Después de comer, cogia un buen cacho depan y me iba a escondidas a chascármenlo a la habitación de las ratas, que se comian las miguitas,pobrecitas.Mis padres no sabian que allí las había,pero yo sí, porque cuando entraba oia el ñic ñic que hacen, pero yo nunca las delaté.Una vez sospecharon algo y pusieron matarratas, pero mis padres eran malos cazando ratas, se ve que habian cazado pocas en su vida. Recuerdo que el veneno eran unos granitos de color de rosa. Lo logico era que los hubieran mezclado con sobrasada, foie gras o algo así. Pero como ya dijo eran unos maletas cazando ratas, ninguna iba a comer aquello de aspecto tan poco apetecible. Para que se tranquilizasen yo iba y lo revolvía, para que pareciese que habían comido, y así no volvieron a hablar de ratas y nos dejaron tranquilas. Ay señor, lo que hay que hacer. Pues a lo que iba. Yo procuraba comer lo más posible, me hinchaba de sobrasada, morcilla, foiegras, helados, etc. pero ná de ná. Yo seguia estando hecha un fideo y las malvadas amigas de mi madre me decían (ellas tenian hijas que tenian todo bien puesto)que "a ver cuando pones teta, niña, que estas muy flacucha". A mí esto me destrozaba . Ahora hubiera suscitado envidias. Pero en aquel tiempo estaba de moda un tipo de chica que ya apuntaba a mujer,"que había donde agarrarse, decían, y yo, cuando iba por el Club Náutico con shorts y una gorra, como llevaba el pelo corto, la gente se creía que era un chico. Las otras paseaban orgullosas sus curvas y sus taconcitos. Un horro, ahora lo veo.
martes, 11 de marzo de 2008
MOZUELAS RUBENSIANAS
Entonces no había anorexia, que yo sepa. ¡Ay, y cuánto mal han hecho las modas!. Lo que no es normal es que una señora cincuentona pretenda entrar en una talla 18, pero sí que se cuide un poquito, porque a partir(o antes) de esa edad la mayoría de las españolas y otras. Las francesas no, son modélicas en eso. Comen, tienen la mejor cocina del mundo y no se ven sacos de patatas andando por la calle, o pocas. Tienen una frase muy cruel. A una señora "establecida", bajita, de cierta edad, culogordo y trotando sus taconcitos, la llaman "una truite trottinante".Literalmente, una cerdita trotadora. Y está muy buen puesto. Es normal que con la edad se engorde, pero seria estupendo que ahora estuvieran de moda las mozas de la foto, pues me pondría como el Kiko de tarta de chocolate (ya lo hago de vez en cuando) y cosas así. El chocolate es mi vicio, y cada día tengo que tomar al menos una o 2 pastillas, pues tengo verdadero mono. Si sé que no hay una pizca de chocolate en la casa, me coge una inquietud, que busco donde pueda haber algo que se le parezca. Me hago unos batidos muy buenos con leche, azucar y canela, que es lo único que me hace pasar un poco el mono.Por cierto, el otro día estaba hojeando (no ojeando, que viene de ojo, mirar) , es decir, pasando las páginas de una revista francesa y me quedé agradablemente impresionada al ver unas modelos (no de pasarela, esas siguen como esqueletos), sino modelos de un catálogo, y tienen sus cachitas, y deben usar una talla 42 o 44. A ver si acabamos cambiando un poco esta moda idiota, que solo pueden llevar las chicas jovencísimas y delgadísimas. Yo recuerdo que cuando tenía 17 o 18 años ahora estaría muy a la moda, pues estaba acomplejada. Mis amigas estaban gorditas y con tetitas, y yo era tan plana que no se sabía si venía o me iba. Después de comer, cogia un buen cacho depan y me iba a escondidas a chascármenlo a la habitación de las ratas, que se comian las miguitas,pobrecitas.Mis padres no sabian que allí las había,pero yo sí, porque cuando entraba oia el ñic ñic que hacen, pero yo nunca las delaté.Una vez sospecharon algo y pusieron matarratas, pero mis padres eran malos cazando ratas, se ve que habian cazado pocas en su vida. Recuerdo que el veneno eran unos granitos de color de rosa. Lo logico era que los hubieran mezclado con sobrasada, foie gras o algo así. Pero como ya dijo eran unos maletas cazando ratas, ninguna iba a comer aquello de aspecto tan poco apetecible. Para que se tranquilizasen yo iba y lo revolvía, para que pareciese que habían comido, y así no volvieron a hablar de ratas y nos dejaron tranquilas. Ay señor, lo que hay que hacer. Pues a lo que iba. Yo procuraba comer lo más posible, me hinchaba de sobrasada, morcilla, foiegras, helados, etc. pero ná de ná. Yo seguia estando hecha un fideo y las malvadas amigas de mi madre me decían (ellas tenian hijas que tenian todo bien puesto)que "a ver cuando pones teta, niña, que estas muy flacucha". A mí esto me destrozaba . Ahora hubiera suscitado envidias. Pero en aquel tiempo estaba de moda un tipo de chica que ya apuntaba a mujer,"que había donde agarrarse, decían, y yo, cuando iba por el Club Náutico con shorts y una gorra, como llevaba el pelo corto, la gente se creía que era un chico. Las otras paseaban orgullosas sus curvas y sus taconcitos. Un horro, ahora lo veo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario