martes, 8 de abril de 2008

PERSEPOLIS


Esta es la maravillosa tienda, con los objetos más exquisitos y caros, que tiene mi amigo Jamil Missaghian. Hace años que nos conocemos. Era cuando los dos estudiábamos en la escuela de Turismo y, aunque ahora se ha convertido en un señor interesante, antes era un chico de toma pan y moja. A mí me caía muy bien. Luego desapareció, hasta que le conocí en Jaime III, en la tienda de antigüedades más bonita y fastuosa de Palma. Si yo fuera millonaria, sería clienta suya.
Pero como tiene consolas y escritorios que valen millones (de euros), sólo cuando paso allí entro a saludarle y a que se me caiga la baba delante de tantas maravillas. Es un poco rácano, pues no recuerdo bien, pero una vez me encapriché de una cajita rusa de Paliej (tengo dos, compradas en Moscú) pero esa era ideal como pastillero. El tío no me quiso hacer ni una rebaja. No recuerdo mucho como era la cosa, pero un poco judío si se mostró. Pero los comerciantes, y si son de arte y joyas, son así. Este amiguete roñosete se llama Jamil Missaghian, y es persa, o iraní, que es lo mismo. Queda más romántico decir Persia, pero la verdadera palabra es Irán, que quiera decir "tierra de los arios" (Airan). Después de todas estas pedanterias, aprovecho para saludarle desde aquí y desearle que no le afecte la crisis y haga muy buenos negocios. Addio, caro. (eso, eso)

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