viernes, 23 de mayo de 2008

Cosas pasadas

Palma, 15 de noviembre de 2005

Dicen que los que dicen que están locos es que no lo están, pero yo no me lo creo. Van Gogh estaba bien zumbao, y era consciente de ello, y él solito se iba al manicomio a que le hicieran las curas, que por entonces no eran ninguna tontería. Yo tengo que desahogarme, porque me parece que cada vez mi salud mental se deteriora más, y tengo que desahogarme de la única manera pacífica que sé:Escribiendo (y hablando, claro, pero no siempre se encuentran interlocutores. )Me parece que mis amigos empiezan a eludirme.

Ayer fui al Parlamente porque había una reunión de EU-Els Verds sobre inmigración. Como es un tema que me interesa, acudí. ¡Nunca lo hiciera!. Soplaban vientos de locura. Eramos catorce personas y cuatro negros (es broma). Empezó hablando un negro de no sé qué asociación de inmigrantes, y nos soltó un discurso en castellano del que enetendi como mucho cuatro o cinco palabras. Luego hablaron otros. De lo que ya sabemos todos. No sé por qué se celebró esa reunión, pues todos sabemos de sobras de que va la película. Pues hablaron de los contratos basura, de las subcontratas, de la exploación de los inmigrantes, de los sinpapeles, y todo el rokanroll. Yo notaba que me iba poniendo mohína, y me iba hundiendo en el mullido asiento. Hice el gesto de pasarme la mano por la frente, cosa que yo nunca hago. Me cogió una pena o una nosequé que no podía con ella. Tuve la mala ocurrencia de pedir la palabra, y empezé a soltar una perorata bastante inconexa diciendo que si pudiese llorar, cosa que me es imposibe, estaria ya haciéndolo a moco tendido, y después dije que yo era la la Asociación Gitana y recibía el periodico Nevipens Romanís, que quiere decir en caló noticias gitanas. Que con esto les queria decir que yo nunca habia tenido nada contra los gitanos, pero desde la inundación y todo el jolgorio de la gota incesante, me habia vuelto racista de gitanos.

Mi intervención fué la última, y al final les dije que perdonaran, que sentía haber hecho el ridiculo. Me dijeron que no lo habia hecho. Buena gente.

Al volver a casa lo hice con Pep Valero y esa chica de pelo largo gordita que manda mucho y que nunca me acuerdo del nombre. Ella estaba en la Mesa junto a la delegada de UGT y dijo que estaba negra, pues la dicha delegada se había pasado todo el rato haciendo rechinar el boligrafo sobre la mesa y repitiendo constantemente: “Quiero irme a mi casa, quiero irme a mi casa”. Yo dije que debía ser el día del histérico y se rieron. Pero a mí no me hizo ninguna gracia. Cené deprisa , me empastille como todas las noches y me puse a dormir. No sé qué me cogió, pero de veras que aquellas historias me pusieron mal cuerpo. Direis que me miro el ombligo, pero esto son unas memorias y además lo escribo para desahogarme. No voy a hablar de la cosecha del trigo en Ucrania, pongo por caso.

De momento, no pienso cortarme ninguna oreja ni cortársela a nadie. Algo es algo.

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