
Yo paso unos ratos y unos días muy malos. Hoy y ahora estoy en uno de ellos. Tengo fuertes depresiones, sin motivo, pues soy una privilegiada. Tengo un poco de todo, un poco de dinero, amor y algo de salud. De ésto lo menos. Cuando me coge este sentimiento de infelicidad profunda, siempre pienso lo mismo: Tengo miedo, no de la muerte, en absoluto. Para mí la muerte es la liberación, como un viaje sorpresa. Creo que es el descanso. Pero lo que me aterra es la decrepitud, el hacerme vieja y no poder valerme por mí misma. Mis padres eran más sanos. Mi marido lo es, y es mayor que yo. Pero yo no. Aunque tengo mucha resistencia, y eso es malo. Ser demasiado fuerte no siempre es bueno. Se tarda mucho en morir. La decrepitud y los viejos son horribles. Pañales, malos olores, inmovilidad, el notar que todo el mundo está deseando que te mueras... Más vale que no siga por ese camino. Solo le pido a Dios que me conserve la vista, que la tengo regular, para poder abstraerme leyendo, pues tengo tantísimos libros que no tendre tiempo de leeerlos ni de releer mis preferidos. El otro día leí en una revista una historia de una madre contenta: Su hija había sido diagnosticada de un cáncer incurable que la llevaría a la tumba en menos de un mes, pero no ocurrió así. Ha quedado terriblemente disminuída, pero va a seguir viviendo. La madre estaba contenta:"-¡Pero por lo menos está viva!", como si el vivir de cualquier manera fuera lo menos malo de este mundo. Yo no quisiera eso para mí. Voy a hacer, con mi marido, un testamente vital por el cual diremos que si tenemos una enfermedad incurable, solo queremos cuidados paliativos, y si es necesario un empujoncito o una omisión de medicación, por favor que lo hagan. Eso no es eutanasia, sino dejar actuar a la naturaleza. Mi padre tuvo una muy mala agonía y vivió hasta casi los 100 años por culpa de un marcapasos que le pusieron, y que le mantenia vivo a pesar de ser un cadáver viviente. A mí nunca me pondrán un marcapasos. Yo quiero morir en paz, si es necesario atiborrada de morfina. Muchas veces me acuerdo de aquella poesía de García Lorca :
"-Compadre, quiero morir
tranquilamente en mi cama,
de acero, si puede ser,
con las sábanas de Holanda.
¿No vez la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?"
Pues eso. Los hospitales son horribles.
Y yo me pregunto: La gente normal ,¿se hace estas preguntas?¿piensa en si después de la muerte hay algo, o nos hundimos en la nada?. A mí el budismo me gusta, pero no tolero el perder la yoidad, yo quiere seguir teniendo mi identidad durante toda la eternidad. ¿Se pregunta la gente estas cosas?.No digo que lo piense todos los días,pero soy perfectamente consciente que soy de carne mortal, y no precisamente cuando estoy depre. , pero me pregunto si a veces la gente piensa en eso. En nuestra sociedad occidental en hablar de la muerte es de mal gusto, pero ¿llevan los demás alguna procesión por dentro?. Quisiera saberlo, pero parece que viven siempre con la lámpara apagada, como si no fueran a morir nunca. Se preparan para la vejez con seguros y pensiones, se preocupan de tener una casa donde cobijarse, de tener unos ahorros, pero, ¿y después? ¿qué hacen para asegurarse la paz en un posible más allá?. Cobardes me parecen. O no creen en nada, o son unos inconscientes. Hay un proverbio francés que dice:"Sólo se vive dos veces, al nacer y a la hora de la muerte". Un familiar muy cercano vió morir a su hermano, y, sin ser credulo de cosas de este tipo, jura por lo que sea que fué el único de la familia, que rodeaba al enfermo, que vió a dos hombres bien vestidos y de fisico serio y amable, llevarle a través de la pared hacia no sé donde, mientras su cadáver yacía frente a la tele (aquí, se permiten risas). Cuando mi abuela materna, que adoraba a su marido, muerto prematuramente y que nunca quiso volver a casarse a pesar de ser rica y guapa, cuando murió parecía que lo veía, y, asombrada, lo llamó por su nombre. Yo estaba. Y otras muchas cosas de las que he sido testigo. Yo tengo un hilo directo con el más allá, me lo dijeros los chamanes peruanos con los que estuve discutiendo, y muchas otras personas con un don. Ese don que es increíble, pero que la gente, la mayoría, cree en él si ha sido testigo de ello.Pero no se atreve a decirlo para que no la tomen por loca. Como yo ya tengo asentada la fama de chiflada, , no me importan las burlas. Algo hay, pero en los días miserables de esta tierra, como hoy, me siento sola, como todos lo estamos, esperando un futuro que ignoramos y que no suele ser el que esperamos. Yo pensé muchas veces que podría tener un día un cáncer, ser diabética, quedarme ciega, y cosas así. Pues antes de ser vieja me he quedado coja, y eso no se me había ocurrido nunca. Yo aconsejo a los que evitan estos pensamientos (no los depresivos) sino los que no quieren pensar que son de carne mortal, que se preparen y se pongan a bien con Dios. No sabemos nada, más vale prevenir. A Dios no hay quien le entienda, pero como decía San Pablo, "ahora vemos como en un espejo;después veremos cara a cara". Pues eso deseo yo. Una temporadita de paz y tranquilidad aquí abajo, si es posible, y luego ver a mis amigos, a mis parientes, a mis animales más queridos. Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario