lunes, 5 de mayo de 2008

YO NO ME CASARIA

Yo me casé en una época en que lo normal era terminar los estudios, estar tonteando para cazar un novio y casarse. Lo normal es que las chicas que trabajaban lo dejasen pero yo no lo hice. Además no hemos tenido hijos (son una trampa de la Naturaleza),y con nuestros dos sueldos nos ha ido bien. No somos ricos, pero pudimos comprar un piso sin tener que entramparnos hasta la ultratumba, hicimos viajes estupendos cuando nadie viajaba y en general nos fué bien, con algunos encontronazos en nuestros diferentes trabajos. Pero la vida es dura y amarga, como dicen los rusos. aunque todo pasa, que esto lo dice casi todo el mundo. Yo, si ahora tuviera 20 años, no me casaría nunca. Viviría de chupoptera de mis padres, tendría a raya a mi madre y no me dejaria manejar por ella ni por las monjas ni la clericalla. La nuestra fué una generación perdida. Yo procuraría conseguirun trabajo remunerado, cosa casi imposible, pero algo haría, caray. Se me dan bien los idiomas. Lo que me j... de ahora es que todo son trabajos basura, y con la mentalidad anticuada que tengo, para mí un trabajo tiene que ser para toda la vida y sin demasiados sobresaltos. Como la vida del funcionario, y eso lo he tenido. Pero si ahora fuese una chavala, sería más despreocupada, me llevaría por delante a quien me apeteciese y no haría proyectos de casorio.Y nada de criaturas. Un niño te corta las alas en todos los sentidos. Además, yo soy bastante propensa al insomnio y necesito que nadie me moleste por la noche. Si no me dejaba dormir bien, acabaría en la cárcel por tirarlo por una ventana, al rorro. Niños no. Cuestan carísimos, no puedes hacer nada, viajar, ir con los amigos,y te salen por un ojo de la cara. Y cuando son algo mayores, si te he visto no me acuerdo. O se apalancan en casa, como Silvio el de El Jueves. Eso si te salen buenos. No te digo nada si encima les da por drogarse, asesinarte a golpes de katana o convertirse en sicario de algún poderoso. Como lo ven en TV, y los padres de ahora no les inculcan nada, porque lo que les entra es lo que piensan sus amigos y la TV, pues tienes al enemigo en casa. Con honrosas excepciones. Pero eso, excepciones. Si una tiene la suerte de nacer princesa, entonces la cosa cambia. Puedes tener el lujo de ser madre dos o tres veces de nenes siempre rubios y que salen en la prensa del corazón, enmedio de amante y amante de famosuela. (Mi madre a la prensa del corazón la llamaba "la prensa del coño," con perdón).Pues si eras noble de pasta o princesa, tienes tus nenes, que no duermen contigo ni te dan la lata, pues cuidan de ellos las nurses, y tú solo tienes lo diver, jugar con ellos, enseñarles a distinguir un algarrobo de una encina, y otras cosas útiles y amenas. Por ejemplo, cómo hay que usar los cubiertos en una cena de gala, cómo tomar la sopa sin que caiga ni una gota y sin sorber, y cosas así. A mí todo esto, aunque no sea princesa, me lo enseñó mi abuela, que había ido a un colegio para señoritas de buena familia. Allí les enseñaban a coser, bordar, cantar y tocar un poco el piano para entretener a los huéspedes, las normas de educación y cultura general. Vamos, que supieras quién fué Nerón y que Quebec no estaba en Asia. Pues muy bien. Las obreras, ajo y agua. Pero me estoy yendo por los cerros de Ubeda. Si ahora fuera jovenzuela pero no mozuela, me lo pasaría pipa, no me preocuparía por nada, me haria de una ONG verde o partido político de izquierdas (es que en mi familia llevamos la politica en la masa de la sangre), me lo pasaria de miedo con mis novios, que cambiaria y barajaria como cromos (desde luego, con condón, soy precavida), y a lo mejor, así, sin buscarlo, encontraría al amor de mi vida, que me duraría tres meses como mucho, pues tengo un carácter insoportable. Pero ahora es que "fundar una familia" es imposible. Y tener criaturas, menos. Lo mejor es tener una pareja que no sea atorrante, y cuando se ponga pesada o encuentres otra que te ponga más, pues se cambia y ya está. ¡Pero el destino cruel decide por nosotros!. Como dicen los árabes, "mektub" (estaba escrito). Yo soy fatalista y he tenido que lidiar con lo que me han echado. Pero no me ha ido tan mal. Aparte de tener los nervios destrozados por los abusos psi de mi infancia, y otras cosas, y de haberme quedado coja, estoy contenta, pues he encontrado un marido que, si no le hubiese quitado ya la plaza San José, sería el Santro Patrón de los maridos. Todo el mundo me dice que qué suerte de haber encontrado a uno como él, y veo la mala intención de esa frase oida mil veces: "qué suerte que una mala pécora como tú haya encontrado a un hombre que te aguante". Pero no soy susceptible, y hay mucha envidia en el mundo.Qué razón tienen los franceses con esa frase: "Si jeunesse savait...si vieillesse pouvait"...hélas, hélas, hélas...

No hay comentarios: