Decía creo que Leonardo que "el hombre es la medida de todas las cosas".Yo suelo tener en marcha al menos media docena de libros, que voy leyendo según el humor del día. El otro día leí uno que hablaba de los aceleradores de partículas, que son como unas chapas de botella o yoyos enormes, y que sirven, si no ando errada, para dividir las partículas subatómicas. Como no tengo ganas de hacer comprobaciones, y me da igual hacer el ridículo, y ya había leido o visto en la tele algo de esto, creo que estas ruedecillas sirven para dividir las partes considerdas casi indivisibles de la materia, cosa que estuve mucho tiempo sin entender. No sé quién dijo que lo infinitamente grande es igual a lo infinitamente pequeño. Lo primero lo entendía, porque en la nada hay espacio para correr, pero lo otro no había manera, hasta que ayer lo entendí. Era como un chupar hacia dentro, como si en lo más infito cada vez se encontrase otros cosmos, metidos unos dentro de otros como las muñecas rusas, y como todo es relativo, en cada unos de estos universos cada vez más diminutos, solo a nuestras cortas entendederas, hubiera dentro una enormidad, con sus estrellas, sus planetas, galaxias, agujeros de gusano y todo lo que se encuentra por ahí fuera. Hasta con sus alienigenas (¿se podrían lamar así?) o con sus habitantes, que no sabemos la mala o buena uva que pueden tener, y si nos ven y nos hacen caso o no pintan nada o son quasi angélicos, como dice ahora el Vaticano. Pues son una especie de ángeles, todo el mundo los pinta feos con ganas, con esa cabezota enorme y esos ojos que son dos agujeros negros (con perdón). ¿Pero qué diantres sabe el Vaticano de ésto?. A mí me importa tres pepinos, como si le da por declarar el Papa urbi et orbe y ex cathedra que somos un callo que Dios tiene en el dedo meñique izquierdo del pie, y alí vivimos todos los que más o menos nos conocemos. Pero yo no soy la que se imagina a Dios como un anciano. A Dios no noy dios quien lo entienda. Los que más parecen entenderle son los ateos, que por lo menos tienen fe.Antes de pasar a esto, si lo infinitamente pequeño es como lo infinitamente grande, ya que está casi demostrado que el tiempo no existe, tampoco existirá la materia.(?) Una cosa que siempre he admirado ha sido la fe de los ateos. ¿Os habéis fijado en lo seguros que están de que Dios no existe? Ya quisiera yo tener esa fe para creer en su existencia. Rediez, esa fe sin fisuras debería ser recompensada, y los dudosos y agnósticos arrojados a las tinieblas exteriores subatómicas por estarle vacilando a Dios. A Dios no se le vacila, en el sentido que se quiera tomar, pero los pobres humanos, que ni siquiera sabemos quienes somos (habrase visto tragedia mayor?) estamos temblorosos esperando la muerte (no todos) a ver si por fin se descorre ante nuestros ojos ese velo pintado que oculta la Verdad y que los humanos llamamos vida. Esta frase tan bonita,hinduísta, que me podría apropiar, no es mía, sino de un escritor inglés olvidado, y que creo que debiera recuperarse, llamado Somerset Maugham.A mí la muerte me produce una curiosidad tremenda, y cuando veo muertos en cualquier circunstancia, como en ese terremoto terrible que ha habido en China, los considero hasta como seres superiores, porque pienso que casi seguro ellos ya, por lo menos algo, "saben".No creo que se sepa todo de golpe, porque no hay espíritu que lo resista, pero poquito a poco creo que tal vez sí. Los ateos dicen eso de morirse y volver a la nada, que viene a ser lo que dicen los budistas de la gotita de agua que se funde en el Oceano que es Dios y al cual volvemos, pues yo no quiero ser una gotita. Los ateos dicen ,seguros como están de todo, que será como cuando antes de nacer. Pues fíjate lo que me perdí:Las guerras púnicas, el proceso de Jesús, la guerra de España, las intrigas de Catalina de Médicis, el ver desde las carabelas de Colón el Nuevo Mundo...etc. etc. A mí me gustaria que, como el tiempo no existe y todo queda registrado en el disco duro, alguna vez me pusieran la TV de Dios y echar un vistazo a los coqueteos de Cleopatra con Marco Antonio, u oír lo que realmente decía Sócrates y que le llevó a la muerte. Pero hoy es un mal día para mí, pues hace un mes que tengo unas depresiones horrorosas, con ataques de pánico, y sin embargo, aunque lo pase tan mal, estoy contenta porque dentro de dos semanas me voy a hacer un viaje estupendo. ¡Con qué poco nos conformamos!. Y eso lo dice una privilegiada. Dios, ¿por qué nos tratas así?. Dios, porque no hacen que lluevan helados Haagen-Dasz como hicistes con el pueblo hebreo cuando salió de Egipto, que ya llevaban 4o años en el desierto dando vueltas sin encontrar la Tierra Prometida(un poco lerdos) para j... a los palestinos o philisteos o philistines, que es lo mismo, y Tú venga a mandarles palomitas, y cuando se hartaron y se cabrearon, les mandaste codornices asadas. Eso está en le Biblia, en el Libro del Exodo. Claro que la Biblia no es un libro demasiado serio, pues el Cantar de los Cantares es pura literatura erótica, el Eclesiastés una maravilla, el Pentateuco una novela de aventuras escabrosa y sólo se salva el Apocalipsis, que leído de un tirón como hice yo con Paco en una noche de tormenta, adquiere dimensiones apocalípticas. Lo que me choca es esa frase que viene a decir algo así que "antes de abrir el séptimo sello se produjo en el Cielo un silencio como de una media hora...". ¿Qué pasó en esa media hora?. Me desespera saber que nunca lo sabré,(como a mi admirado Ingmar Bergman) igual que porqué estoy aquí con mis ataques de pánico y mis depresiones. Los animales son más sabios. Mis gatas no se preguntan esas cosas, porque están dentro del orden natural de las cosas. ¿qué es el hombre?¿quién soy yo?¡Quiero saber!. Dios, tú que no eres ni bueno ni malo, pues según dicen los teólogos, cristianos, musulmanes o de donde sea, la bondad y la maldad no son más que entelequias inventadas por los hombres, y "Dios no tiene por qué ser bueno", aunque Isa (Jesús) no estaba de acuerdo, estoy harta de verte "como en un espejo", que decía San Pablo, y tengo ganas de verte cara a cara, como decía el mismo que lo veremos cuando nos muramos. No deseo morir, pero solo tengo una gran curiosidad, pues ése es el viaje que vale la pena. No creo en el infierno. Yo, pobre de mí, solo lo concibo como la ignorancia de los tontos, los que se mueren y no se dan cuenta de que están muertos, y luego vienen a verme y me piden ayuda. Razón tenían los chamanes. Esos sí que saben. Pero como Dios, si existe, nos trata como a subnormales peligrosos, me parece que tendré que esperar, pagando seguramente el alto precio del pasaje a través del velo pintado con la vejez, la decrepitud y el dolor, y eso sí que me da miedo. ¡Infiernos a mí!
jueves, 5 de junio de 2008
ENMEDIO
Decía creo que Leonardo que "el hombre es la medida de todas las cosas".Yo suelo tener en marcha al menos media docena de libros, que voy leyendo según el humor del día. El otro día leí uno que hablaba de los aceleradores de partículas, que son como unas chapas de botella o yoyos enormes, y que sirven, si no ando errada, para dividir las partículas subatómicas. Como no tengo ganas de hacer comprobaciones, y me da igual hacer el ridículo, y ya había leido o visto en la tele algo de esto, creo que estas ruedecillas sirven para dividir las partes considerdas casi indivisibles de la materia, cosa que estuve mucho tiempo sin entender. No sé quién dijo que lo infinitamente grande es igual a lo infinitamente pequeño. Lo primero lo entendía, porque en la nada hay espacio para correr, pero lo otro no había manera, hasta que ayer lo entendí. Era como un chupar hacia dentro, como si en lo más infito cada vez se encontrase otros cosmos, metidos unos dentro de otros como las muñecas rusas, y como todo es relativo, en cada unos de estos universos cada vez más diminutos, solo a nuestras cortas entendederas, hubiera dentro una enormidad, con sus estrellas, sus planetas, galaxias, agujeros de gusano y todo lo que se encuentra por ahí fuera. Hasta con sus alienigenas (¿se podrían lamar así?) o con sus habitantes, que no sabemos la mala o buena uva que pueden tener, y si nos ven y nos hacen caso o no pintan nada o son quasi angélicos, como dice ahora el Vaticano. Pues son una especie de ángeles, todo el mundo los pinta feos con ganas, con esa cabezota enorme y esos ojos que son dos agujeros negros (con perdón). ¿Pero qué diantres sabe el Vaticano de ésto?. A mí me importa tres pepinos, como si le da por declarar el Papa urbi et orbe y ex cathedra que somos un callo que Dios tiene en el dedo meñique izquierdo del pie, y alí vivimos todos los que más o menos nos conocemos. Pero yo no soy la que se imagina a Dios como un anciano. A Dios no noy dios quien lo entienda. Los que más parecen entenderle son los ateos, que por lo menos tienen fe.Antes de pasar a esto, si lo infinitamente pequeño es como lo infinitamente grande, ya que está casi demostrado que el tiempo no existe, tampoco existirá la materia.(?) Una cosa que siempre he admirado ha sido la fe de los ateos. ¿Os habéis fijado en lo seguros que están de que Dios no existe? Ya quisiera yo tener esa fe para creer en su existencia. Rediez, esa fe sin fisuras debería ser recompensada, y los dudosos y agnósticos arrojados a las tinieblas exteriores subatómicas por estarle vacilando a Dios. A Dios no se le vacila, en el sentido que se quiera tomar, pero los pobres humanos, que ni siquiera sabemos quienes somos (habrase visto tragedia mayor?) estamos temblorosos esperando la muerte (no todos) a ver si por fin se descorre ante nuestros ojos ese velo pintado que oculta la Verdad y que los humanos llamamos vida. Esta frase tan bonita,hinduísta, que me podría apropiar, no es mía, sino de un escritor inglés olvidado, y que creo que debiera recuperarse, llamado Somerset Maugham.A mí la muerte me produce una curiosidad tremenda, y cuando veo muertos en cualquier circunstancia, como en ese terremoto terrible que ha habido en China, los considero hasta como seres superiores, porque pienso que casi seguro ellos ya, por lo menos algo, "saben".No creo que se sepa todo de golpe, porque no hay espíritu que lo resista, pero poquito a poco creo que tal vez sí. Los ateos dicen eso de morirse y volver a la nada, que viene a ser lo que dicen los budistas de la gotita de agua que se funde en el Oceano que es Dios y al cual volvemos, pues yo no quiero ser una gotita. Los ateos dicen ,seguros como están de todo, que será como cuando antes de nacer. Pues fíjate lo que me perdí:Las guerras púnicas, el proceso de Jesús, la guerra de España, las intrigas de Catalina de Médicis, el ver desde las carabelas de Colón el Nuevo Mundo...etc. etc. A mí me gustaria que, como el tiempo no existe y todo queda registrado en el disco duro, alguna vez me pusieran la TV de Dios y echar un vistazo a los coqueteos de Cleopatra con Marco Antonio, u oír lo que realmente decía Sócrates y que le llevó a la muerte. Pero hoy es un mal día para mí, pues hace un mes que tengo unas depresiones horrorosas, con ataques de pánico, y sin embargo, aunque lo pase tan mal, estoy contenta porque dentro de dos semanas me voy a hacer un viaje estupendo. ¡Con qué poco nos conformamos!. Y eso lo dice una privilegiada. Dios, ¿por qué nos tratas así?. Dios, porque no hacen que lluevan helados Haagen-Dasz como hicistes con el pueblo hebreo cuando salió de Egipto, que ya llevaban 4o años en el desierto dando vueltas sin encontrar la Tierra Prometida(un poco lerdos) para j... a los palestinos o philisteos o philistines, que es lo mismo, y Tú venga a mandarles palomitas, y cuando se hartaron y se cabrearon, les mandaste codornices asadas. Eso está en le Biblia, en el Libro del Exodo. Claro que la Biblia no es un libro demasiado serio, pues el Cantar de los Cantares es pura literatura erótica, el Eclesiastés una maravilla, el Pentateuco una novela de aventuras escabrosa y sólo se salva el Apocalipsis, que leído de un tirón como hice yo con Paco en una noche de tormenta, adquiere dimensiones apocalípticas. Lo que me choca es esa frase que viene a decir algo así que "antes de abrir el séptimo sello se produjo en el Cielo un silencio como de una media hora...". ¿Qué pasó en esa media hora?. Me desespera saber que nunca lo sabré,(como a mi admirado Ingmar Bergman) igual que porqué estoy aquí con mis ataques de pánico y mis depresiones. Los animales son más sabios. Mis gatas no se preguntan esas cosas, porque están dentro del orden natural de las cosas. ¿qué es el hombre?¿quién soy yo?¡Quiero saber!. Dios, tú que no eres ni bueno ni malo, pues según dicen los teólogos, cristianos, musulmanes o de donde sea, la bondad y la maldad no son más que entelequias inventadas por los hombres, y "Dios no tiene por qué ser bueno", aunque Isa (Jesús) no estaba de acuerdo, estoy harta de verte "como en un espejo", que decía San Pablo, y tengo ganas de verte cara a cara, como decía el mismo que lo veremos cuando nos muramos. No deseo morir, pero solo tengo una gran curiosidad, pues ése es el viaje que vale la pena. No creo en el infierno. Yo, pobre de mí, solo lo concibo como la ignorancia de los tontos, los que se mueren y no se dan cuenta de que están muertos, y luego vienen a verme y me piden ayuda. Razón tenían los chamanes. Esos sí que saben. Pero como Dios, si existe, nos trata como a subnormales peligrosos, me parece que tendré que esperar, pagando seguramente el alto precio del pasaje a través del velo pintado con la vejez, la decrepitud y el dolor, y eso sí que me da miedo. ¡Infiernos a mí!
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