sábado, 14 de junio de 2008

HISTORIAS PARA NO DORMIR

Como dije más abajo, voy a contar algunas experiencias reales que he tenido yo y ha habido en mi familia. El que lo quiera ceer, que lo crea, y el que no, pues que sepa que todo es real, para decirlo de alguna manera. En nuestra familia tenemos una cosa extraña, que supongo que no seremos los únicos, lo que pasa es que la gente no se atreve a hablar de estas cosas, por miedo a que la tomen por loca. Pero a mí me es igual. Me gusta mucho contar todo esto. Dos días antes de morir mi padre, él estaba sentado en su silón de orejas el pobre pasándolo fatal, en el cuarto de estar, y yo estaba en la cocina. Paco había salido a dar un paseo con la moto. En un momento dado, ví por el rabillo del ojo como Paco o una persona de complexión parecida pasaba del pasillo al cuarto de estar, y pensé: "Ya ha llegado Paco", pues la cerradura apenas hace ruído. Yo dije; ¿Paco, hola!, y me fuí adonde estaba mi padre. Estaba durmiendo y Paco no estaba allí. Fuí a su habitación y Paco no estaba en la casa, no había llegado aún. Pero yo ví a una persona perfectamente ,de reojo , de la misma estatura y el mismo aspecto que mi santo.Paco llegó después. En mi familia, cuando nos vamos a morir, nos avisan. Yo siempre le digo a mi conyuge que cuando diga que veo algo o alguien que solo yo veo, que me lo diga, no que se calle creyendo que chocheo.Mi abuela, poco antes de morir, estuvo en la clínica Miramar, y estaba muy mal ya. Mi madre se quedó una noche durmiendo con ella, y en un momento dado, mi abuela, que tampoco chocheaba, señalando a una parte de la habitación, dijo:"_¿Qué hace toda esa gente mirándome?". Por supuesto estaban las dos solas. Mi madre se asustó tanto, pues allí no había más que uno de esos anodinos cuadros que ponen en las clínicas, que quitó el cuadro y lo pudo en el suelo mirando a la pared. Luego le dijo a mi padre que no pensaba quedarse allí ni una noche más. Mi padre se lo tomó a chacota pero tuvo que quedarse cada noche con su suegra, que no volvió a hablar de apariciones. Cuando le tocó el turno a mi madre, el día que murió me dijo que esa noche había visto pasar por la habitación una especie de procesión de gente con velas, estilo Santa Compaña. Y luego me dijo que tenía que contarme lo mejor, pero la pobre iba colapsándose, y murió llevándose "lo mejor" a la tumba, mientras sus últimas palabras eran :"cuidad bien a Bito", que era nuestro perro. O sea que cuando yo vea algo o a alguien que yo sola lo vea, iré a ponerme a bien con Dios. Yo tengo un primo que se acaba de jubiar, en Sevilla, y que trabajaba para la TV de Andalucía. A éste le pasaba algo más inquietante. A veces tenía que dormir en una caseta de la TV que había en la playa de Huelva, una playa que está desierta. Por la noche, y esto lo puede corroborar su mujer, que también los oyó, daban unos golpes en la puerta y cuando abrían no había nadie. Salían y miraban por detrás y nada. Esto se repitió muchas veces, hasta que no hicieron caso. Golpeaban pero ellos no abrían. Pero lo que me pone los pelos de punta, es que cuenta mi primo que cuando estaba solo allí, y se disponía a dormir, notaba a oscuras en la cama como el peso de si alguien se sentase en una esquina. Encendía la luz y no había nadie, por supuesto. Esto no me gustaria nada que me pasara a mí, pero por lo que he leído, no es un caso único. Tuve un gato al que yo quería mucho, y al que mi madre, aprovechando que yo estaba en la cama con gripe, hizo sacrificar por el veterinario. El gato se llamaba Titus, y era un macho negro como la tinta china, precioso y brillante. Pero como cuando yo era pequeña no había costumbre de castrarlos, cuando estaba en celo se ponía nervioso e iba marcando su territorio con gotitas de pipí. Esto sacaba de quicio a mi madre, que a los perros sí los quería, y más que a mí, porque tenía caniches, y los abrazaba y besaba, y me daba envidia, pues nunca hizo tal cosa conmigo. Pero a los gatos no los podía ni ver Decía que le repelían y que pasarles la mano por encima le daba repelús. ¡Con lo agradable que es, y lo que disfruto yo acariciando a mis gatas!. Pues una vez de las que estaba en celo, mi madre le dió un escobazo fuerte, yo no lo ví, pero me lo dijeron. El gato se apostó a la entrada del pasillo, y cuando mi madre pasaba le dejó la pierna hecha un Cristo. Ella se puso furiosa de que un animal hubiese osado atacarla, ya que a nosotros nos tenía con la correa bien tirante y no podíamos hacerle ni un reproche. La única que se atrevía a decirle cosas que le hacían daño era mi abuela, que era quien más la conocía, y su madre además.Esto la podía. Cuando mi abu y yo nos acostábamos, venía sin pudor delante mío, como si no hubiera existido o fuera idiota, a pedirle perdón, y entonces mi abuela la mandaba al diablo, para que pasase mala noche. Pues ese gato era mi compañero de enfermedades, y estaba a mis pies por la parte de abajo de la cama, dentro de las sábanas, y no paraba de ronronear. Todo el día se lo pasaba conmigo, y de vez en cuando venía mi madre o mi abuela o mi padre a hacerme una visita o a darme una medicina. Cuando pasó esto me puse muy triste,pues echaba mucho de menos a mi compañero. Mi madre dijo que había sido porque se había atragantado con una espina de pescado, pero yo nunca lo creí. Pocos días después, de noche durmiendo, me despertó en la oscuridad un gato que yo no vi pero no dudo de que fuera el Titus, que se paseó encima mío y luego se marchó. Yo pensé que venía a despedirse, y me alegré un poco. Mi abuela cuando murió ahogándose con la papilla que mi madre le daba a regañadientes, miró hacia adelante como si viese a alguien, y dijo: !Albert, Albert!, que era su querido marido, mi abuelo el juez, que parecía que había venido a buscarla.Desde luego, el "Luz, más luz", que atribuyen a Goethe en su muerte, y dicen que tenía un significado simbólico, así como que quería saber más de lo que era la vida, me parece una pamema. Lo que el hombre veía es ese túnel de luz que parece que ve la gente al morir. No creo que cuando uno la está espichando esté para filosofías.Me parece que algunas de las cosas que aquí he escrito ya lo había hecho antes, hace tiempo. Pero ahora estoy recopilando mis recuerdos extrasensoriales y he empezado desde el principio. Pero para mí lo mejor es lo que le pasó a Paco con la muerte de su hermano, que ésto sí estoy segura de haberlo contado. Paco no es aficionado a la parapsicología, nunca ha leído libros de éstos ni le interesa el tema. Pero no puede negar lo que vió. Su hermano, mucho mayor que él, estaba enfermo de leucemia. El tenía 14 años y toda la familia estaba reunida frente al televisor con el hermano, ya desahuciado.En cierto momento el hombre murió sin que nadie se diera cuenta, menos Paco, porque sólo él vió aparecer de no se sabe dónde dos señores con túnicas, muy serios y amables, que se llevaron con ellos el cuerpo astral de su hermano. El muerto no se movió, por supuesto, pero Paco jura y requetejura que vió a su hermano irse con esos personajes, a través de la pared. Entonces tuvo una reacción extraña. Lo comprendió todo y se puso a dar golpes en la pared por donde habían desaparecido. La familia creyó que era de pena, pero era de rabia, porque se le habían llevado delante de las narices esos dos desconocidos a su hermano. Solo melo ha contado a mí y a su hermana, que prefiere no hablar mucho del asunto. Ayer me decía que piensa que tiene que decírselo a sus sobrinos,pues al fin y al cabo era su padre y cree que deben saberlo. Yo también lo creo. Paco nunca ha fumado porros, ni se drogaba ni bebía. Fue algo extraño de verdad. Pero yo ya no me extraño de nada.Lo he contado a otras personas,pues él nunca me ha dicho que no lo dijera. No sé si me creyeron.

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