lunes, 7 de julio de 2008



El santo y la arpía, y una parte de la espantosa decoración del barco, de bandera italiana, propia de nuevos ricos. Hay que aclarar que esta excursión, por lo que a mí respecta, me la he podido pagar gracias al pellizquito de herencia que me dejo mi santo padre. Esto de vivir con santos es muy provechoso. Siempre doy con ellos. En cambio, los canallas me huyen...debo asustarles, pero me ha pasado siempre.

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