
Desde luego, es asombroso que para comprar una birria de piso haya que estar pagando toda la vida y aún dejar deudas a los descendientes. Las pobres parejas de hoy no pueden vivir juntas, y es por eso, creo, que los hijos que quedan indefinidamente en casa de los padres, aunque tengan pareja. Es surrealista. Menos mal que yo me zafé de esta horrible situación.
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