jueves, 17 de julio de 2008

Real como la vida misma


Un campesino se dedicaba a cultivar melones. Le iba bastante bien, pero había una pandilla de chicos que se metían en su huerto y le robaban los melones. Al cabo de un tiempo, el hombre decide que tiene que hacer algo. Pone un cartel en la mitad del huerto que dice:"UNO DE ESTOS MELONES ESTA ENVENENADO".Los chicos dejaron de robarle melones, pero días más tarde se encontró con que le habían cambiado el cartel y había otro que decía: "DOS DE ESTOS MELONES ESTAN ENVENENADOS". Tuvio que tirarlos todos.

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