lunes, 7 de julio de 2008

¡PERO QUË BIEN NOS LO HEMOS PASADO!



Desde Amsterdam, donde partía el barco, a casita, donde nos esperaba nuestra familia animalera.

¡HALAAA!



¡Allá va!. Luego se queda vacio, y en espacio de pocos minutos se vuelve a llenar y se repite el proceso. Y así ad infinitum, siempre.

Geiser hirviendo y explotando



Islandia toda ella es prácticamente un volcán. No gastan nada en calefacción porque por un sistema de tuberias llevan el calor a sus casas. Por todas partes hay restos de volcanes, ríos de lava petrificada y lo más impresionante son los géiseres, que son agujeros que se van llenando de agua hirviendo, van subiendo como un soufflé y acaban explotando, y ay del que le coja debajo, le dejan abrasaíto.Hay que ponerse a sotavento.Aquí, geiser amenazante y explotante.


Muro de hielo para despejar la carretera, y paisaje islandés.


Nosotros y unos amiguetes que hicimos allí, y una muestra de cómo son y eran las casas de los vikingos: Tienen el tejado de hierba, con una base muy sólida, y hasta pastan las vacas encima. Y no tienen goteras, como nosotros.


El santo y la arpía, y una parte de la espantosa decoración del barco, de bandera italiana, propia de nuevos ricos. Hay que aclarar que esta excursión, por lo que a mí respecta, me la he podido pagar gracias al pellizquito de herencia que me dejo mi santo padre. Esto de vivir con santos es muy provechoso. Siempre doy con ellos. En cambio, los canallas me huyen...debo asustarles, pero me ha pasado siempre.