viernes, 2 de mayo de 2008

COSAS DE MI VIDA

Ahora, mientras hacia la comida a mi padre (Paco se ha ido hoy a comer son su hermana, y a cargarse las pilas de vivir en este ambiente tan deprimente), pues he estado escuchando un CD de Carlos Cano. Siempre se mueren antes los buenos. Para mí, Carlos Cano tenia, junto con Jorge Negrete, una de las voces masculinas más bonitas y sensuales que he oído. Paco también me enamoró por su voz, porque cuando eramos novios, y por telefono me llamaba Lola, como en la copla, ese nombre en su boca sabía a amapola. Paco tiene una voz muy bonita, y canta muy bien. Este es un don q ue me hubiera gustado tener. El saber cantar bien. No para dedicarme a la farándula, sino para mí. Pero lo hago, aunque mal. Una de las cosas por las que me gustan los árabes es porque creo que es la raza que tiene las voces más bonitas. Yo las voces de hombre más bellasque he oído ha sido en Andalucía, por algo será. Y en los paises arabes, claro.

Ahora me encuentro mucho mejor. Es que me han subido un poquito la medicación. Es triste darse cuenta de que tu estado de ánimo y tus acciones dependen de la química, sea de la de la pastilla o de la del cerebro. Por eso yo no creo mucho en la culpabilidad. A Tchikatilo, me `parece que ya lo dije, pidió que le mataran, porque dijo que seguiría asesinando. Que no podía hacer más. Por eso no creo en el infierno y algo, poco, en un más allá mejor que esta vida, aunque aqui se pase bien también. Cuando yo pillo una racha buena me pongo contentísima, y procuro aprovechar al máximo de esos buenos ratos, pues sé que luego viene la contrapartida. Pero a pesar de todo, pienso que el mundo está muy bien hecho y muy equilibrado, y que dentro del aparente caos hay un orden. Ojalá. Los budistas piensan lo mismo.

Ayer estuve pasando a mi juguetito himnos y canciones. Ya dije que me gustaban mucho, sobre todo algunas, que me cantaba mi padre, cuyo repertorio era casi exclusivamente belico, con alguna excepción de coplas de Concha Piquer como Tatuaje, la Parrala u Ojos Verdes. (Soy una carrozona, como veis)También esas son de mis preferidas. Otra cosa que tengo, y ya sé que os escandalizaréis, porque más o menos mis lectores son progres, es que me chiflan los desfiles. Los encuentro eróticos. Producen en mí el mismo efecto (supongo) mas o menos que los señores cuando van al Folies Bergère a ver a las señoritas levantando la patita. Con la diferencia de que está en algunos casos el componente ideológico, cosa que las señoritas no pueden dar. Pues a mi los desfiles me chiflan, lo siento, mientras ESTEN BIEN HECHOS. No me gusta ver a negros, pues lo hacen muy mal. Esos están hechos para bailar. Pero los desfiles (ya lo dije, me repito más que las sardinas) que hacían en la Plaza Roja los cocos (asi llaman a los comunistas los franceses), o las paradas de Hitler, son demasié. Me emociono hasta las lágrimas. Tengo en video los reportajes de Leni Riefenstahl, una tia excepcional sobre la que no puedo extenderme, porque me extenderia demasiado.No tengo ganas, Estoy un poco cansada aún.

Una cosa que me gusta de los militares es que son (por lo general) más valientes de lo normal. Han sido educados así, y a no quejarse. Mi padre es un prototipo, por decirlo deprisa y mal. Aguantan bien el dolor.Yo también aguanto muy bien el dolor físico, no soy nada quejica, pero el dolor moral me destroza. No me gusta de los militares que son unas cabezas cuadradas,que han sido adiestrados para no pensar, `pues son una pieza de una máquina de guerra. Mi padre lo reconoce . Están para cumplir órdenes y basta. Pero son disciplinados, en un mundo q ue ha perdido los pedales. Lo que no soporto es la crueldad. Eso que hacen los yankis en el Irak y por todo el mundo es asqueroso. Los marines son le hez de la sociedad norteamericana. Yo lei el otro dia en el Paris Match que los yankis se van a los paises más pobres de Africa, y a los negros analfabetos, si son fuertes, los captan para entrar en los marines. Allí los adiestran como todos sabemos, sobre todo si hemos visto La chaqueta metálica. Pero yo ya lo sabía de antes, pues tenía una amiga cuyos padres tenían un bar, y cuando atracaba un portaaviones lo cerraban(el bar, )porque se lo destrozaban cuando estaban borrachos. Estos militares no me gustan. Me gustan los Alvarez de Castro, los Rommel, y pocos más. Lo siento, me va la milicia,. He trabajado cinco años con ellos y los conozco y luego he trabajado con civiles y la diferencia es enorme a favor de los milicos. Luego están los milicos a sueldo de un dictador, que estos son unos pobres desgraciados, como el soldadito boliviano que temblaba cuando lo ordenaron que pegara un tiro al Che. En fin, todos tenemos nuestras debilidades.Yo me lo he pasado muy bien de niña en la Base Militar de Son San Juan, donde hice la Primera Comunion y luego me casé, en la capilla de Loreto. Allí iba a bañarme a la piscina de los oficiales, toda para mí sola, y llamaba a un timbre y aparecía un pobre guripa al que, eso sí, muy amablemente le pedia me trajera un bocata y un laccao.Tenia criados, vaya.Una privilegiada.

Y en las juras de bandera , me gustaba verlas. Pero lo que más me gustaba es que luego me ponía morada a canapés y bocadillos y vino. Una vez, siento una niña, cogi una bandeja entera de canapés y me senté en una silla con ella en las rodillas, dispuesta a zampármela entera. Mi padre me vio, se rio y me hizo devolverla.

Teniamos el economato, pues por eso nunca pasamos privaciones. Por algo mi padre era del bando vencedor.

De lujos nada, pero no careciamos de lo esencial. Algunos muebles los hizo mi padre, y teniamos la famosa pantalla de piel de judío, que estaba en la mesilla de noche de mi madre, hasta que la tiró. No nos juzgueis.

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