Y aunque no lo sean. Ahora hay que peinar a los gatos con mucha frecuencia, porque están perdiendo el pelo del invierno, al empezar el calor, y como quieren estar tan relimpios, todo el día se acicalan con la lengua, con el inconveniente de que en este tiempo se tragan muchos pelos, que luego arrojan en un cilindro bastante asquerosito que no es comida, sino restos de alimento pero con un 90% de pelo.Estos pelos así se llaman tricobezoarios. Es bueno que lo saquen, porque si no lo hicieran, podrían tener oclusiones intestinales.Es estupendo para que vomiten esto darles grama, que ellos mismos buscan de las macetas. Si veis que vuestro gato estos días no quiere comer,llevadlo al veterinario, pues es posible que tenga una buena bola de pelo en las tripas y que no pueda sacar ni por delante ni por detrás. Por eso es importante cepillarlos varias veces al día, y veréis que, sobre todo si es de pelo largo, sacaréis material para llenar un colchón. En los USA hacen una cosa que me parece bastante guarra,pero bien mirado, es como la lana de las ovejas o las vicuñas: Hay gente que quiere tanto a su gato, que va guardando todo el pelo que recoge el cepillo (las mías cada día llenan hasta el tope el cepillo de cerdas metálicas), y luego hay una firma comercial que, si le llevas bastante pelo sobrante, lo esteriliza, lo teje y te hacen un jersey. Así puedes llevar a tu gato siempre que quieras contigo, hasta incluso después de su muerte. A mí estas prácticas no me agradan, me parecen una pasada. Pero más me indigna cuando veo estos pobres perros chicos o gatos con collares de diamantes y cosas por el estilo. Me parecen un insulto a la pobreza del mundo. Además, ellos prefieren un simple collar de cuero y un cojín normal de gato, que uno de terciopelo bordado en oro. Por favor. Y ahora os voy a contar una cosa que ya sé que nadie me creerá. Mi gata Chenta, que más mimada no puede estar, cuando les pongo la comida a ella y a la Loli, que como gata montés tiene pocas manías y es sobria, las llamo y me oyen desde cualquier rincón de la casa. Acuden y les pongo su plato, uno solo, con dos montoncitos de comida. Se llevan tan bien que no se pelean y no quieren meter pata en el de la otra. Es un plato grande y alargado. Pues la Chenta, la más mimada , cuando les pongo su rancho de lata, primero, antes de tocar nada,y aún teniendo hambre, se sube a la mesita de la cocina y se pone a maullar desesperadamente para que la peine. Yo, como boba que soy, la peino bien y deprisa. Mientras, la Loli ya ha empezado a comer su parte. Peino a Chenta a toda velocidad, pues encima me mete prisa, y cuando ya se nota acicalada, baja a comer. Pero aunque tenga hambre, no come si no está perfectamente repeinada y acicalada. Ni que fuera la Pompadour. Quien conoce a los animales sabe que tienen manías y neuras como los humanos.
miércoles, 4 de junio de 2008
GATOS DE PELO LARGO
Y aunque no lo sean. Ahora hay que peinar a los gatos con mucha frecuencia, porque están perdiendo el pelo del invierno, al empezar el calor, y como quieren estar tan relimpios, todo el día se acicalan con la lengua, con el inconveniente de que en este tiempo se tragan muchos pelos, que luego arrojan en un cilindro bastante asquerosito que no es comida, sino restos de alimento pero con un 90% de pelo.Estos pelos así se llaman tricobezoarios. Es bueno que lo saquen, porque si no lo hicieran, podrían tener oclusiones intestinales.Es estupendo para que vomiten esto darles grama, que ellos mismos buscan de las macetas. Si veis que vuestro gato estos días no quiere comer,llevadlo al veterinario, pues es posible que tenga una buena bola de pelo en las tripas y que no pueda sacar ni por delante ni por detrás. Por eso es importante cepillarlos varias veces al día, y veréis que, sobre todo si es de pelo largo, sacaréis material para llenar un colchón. En los USA hacen una cosa que me parece bastante guarra,pero bien mirado, es como la lana de las ovejas o las vicuñas: Hay gente que quiere tanto a su gato, que va guardando todo el pelo que recoge el cepillo (las mías cada día llenan hasta el tope el cepillo de cerdas metálicas), y luego hay una firma comercial que, si le llevas bastante pelo sobrante, lo esteriliza, lo teje y te hacen un jersey. Así puedes llevar a tu gato siempre que quieras contigo, hasta incluso después de su muerte. A mí estas prácticas no me agradan, me parecen una pasada. Pero más me indigna cuando veo estos pobres perros chicos o gatos con collares de diamantes y cosas por el estilo. Me parecen un insulto a la pobreza del mundo. Además, ellos prefieren un simple collar de cuero y un cojín normal de gato, que uno de terciopelo bordado en oro. Por favor. Y ahora os voy a contar una cosa que ya sé que nadie me creerá. Mi gata Chenta, que más mimada no puede estar, cuando les pongo la comida a ella y a la Loli, que como gata montés tiene pocas manías y es sobria, las llamo y me oyen desde cualquier rincón de la casa. Acuden y les pongo su plato, uno solo, con dos montoncitos de comida. Se llevan tan bien que no se pelean y no quieren meter pata en el de la otra. Es un plato grande y alargado. Pues la Chenta, la más mimada , cuando les pongo su rancho de lata, primero, antes de tocar nada,y aún teniendo hambre, se sube a la mesita de la cocina y se pone a maullar desesperadamente para que la peine. Yo, como boba que soy, la peino bien y deprisa. Mientras, la Loli ya ha empezado a comer su parte. Peino a Chenta a toda velocidad, pues encima me mete prisa, y cuando ya se nota acicalada, baja a comer. Pero aunque tenga hambre, no come si no está perfectamente repeinada y acicalada. Ni que fuera la Pompadour. Quien conoce a los animales sabe que tienen manías y neuras como los humanos.
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