El Cid, cuando yo era niña, nos lo pìntaban como el caballero medieval por excelencia, luchando como loco por la integridad de España ? y enemigo hasta los tuétanos y gentuza así, como los judíos, a los que engaña a pesar de la astucia que se cree normal en ellos. (y lo son, caray).El Cid histórico realmente fué un soldado de fortuna, un aventurero con mucho genio e ingenio que se vendía al mejor postor. Ahora cito de memoria, no tengo ganar de consultar libros, pero creo que luchó junto al rey moro de Saragoza contra el de Aragón, y cosas así. Pero como tenía un genio como la pólvora, no se cortaba nada, y cuando el Infante Alfonso fué coronado rey en la Juravde Santa Gadea, de pronto sale el Cid pegando voces de enmedio de la muchedumbre y dicendo que él no prestará juramento de fidelidad al nuevo rey al menos que éste jure sobre los Evangelios que nada tuvo que ver en el asesinato de su señor, Don Sancho , en las murallas de Zamora , por la espalda, mientras el caballero hacía pipi contra el muro. El Rey juró pero conservó un odio tremendo hacia quien le había puesto en evidencia delante de todo el mundo, y lo desterró. El resto todos lo sabemos. Pero lo que la gente no suele conocer son sus romances, y no me estoy refiriendo al Cantar de Mio Cid, sino al Romancero popular. Es muy gracioso. Por ejemplo, recoge una bronca (el Cid siepre estalba dispuesto a pelearse, era su estado natural, y tvo una bronce de miedo con un Abad, me parece que el de San Padro de Cardeña, donde dejó bien enclaustradas a su mujer e hijas, Jimena, y Doña Elvira y Doña Sol. Por cierto, este nombre de Cid se lo pusieron los árabes, que en esta lengua sid signimica señor, de lo que le respetaban,
y de la adiración que despertaba. Desde luego, un poco bruto sí er. Lo de Campeador parece ser que fué por ganar un duelo de buen rollito contra no sé quién. Lo que quiero contar y transcribir es parte de la bronca que tuv el Ci, chuo donde los haya, con el Abad de SanPadro de Cardeña. Pongo solo lo más jugoso, porque entnces se enrollaban como una persiana:
Fablando estaba en el claustro
de San Pedro de Cardeña,
el buen rey Alfonso, El Cid
después de misa, una fiesta. (se lo montaban bien, caray, si ahora hicieran lo nismo, no habría ahora solo cuatro viejas en las iglesias) sigo...
Ahora viene una parte en que el Cid echa una bronca al rey Alfonso, que le desterrará, diciéndole entre otras lindezas que aun no había calentado la corona con la cabeza, y que descuidaba asuntos importates. El Abad Bermudo, siguiendo la tradición de la Iglesia, se pone de parte del rey y amonesta al Cid por sus palabras:
Mio Cid, si vos aquejan
el cansancio de las lides ,
o el deseo de Jimena,
idvos a Vivar, buen Cid,
y dejadle al rey la empresa...
y unas cuantas peloterías más. Rodrigo salta, diciéndole al Abad que se meta con las cosas de la Iglesia, le insulta bastante y termina:
"llevad vuestra capa al coro,
yo el pendón a las fronteras,
y el Rey sosiegue su casa
antes que busque la ajena,
que non me farán cobarde
el mio amor ni la mia queja,
que más traigo al lado
a Tizona que a Jimena...
Aquí tercia el Rey reprochándole al Cid su poco aprecio por la clase sacerdotal (los conocia) y que siempre está criticando a los curas.Y que cogía unas rabietas tremendas.
Desde luego, Rodrigo Díaz de Vivar, llamado asi porque había nacido en Vivar, pueblecito al lado de Burgos, no era lo que se dice hombre de dulce carácter, pero en aquella época, y en todfas, si no te impones, se te comen.
El Romancero es muy divertido, pero nadie lo lee.
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