domingo, 8 de junio de 2008

Ha muerto la mujer del complice de Franco


Carmen Delgado de March, señora seria, religiosa, superadinerada, dicen los periódicos que "ha lavado la cara al Imperio March". Yo no pienso así. A Juan March Ordinas no le lava ni las cataratas del Niágara o del Iguazu llenas de champú. (vaya, otro ripio que me sale). Al complice del asesino Franco, no le lava la cara esta señora arrugadita y cursi, cuyo mayor mérito, que yo sepa (a lo mejor tiene más, pero las caras no engañan) es haber pagado el birrioso paso de la Virgen, burda imitación de los de Sevilla. A mí las viudas de los cómplices de miles de crímenes, los que se arriman a los vencedores, me dan cierto asco y ningún respeto. Que descanse en paz su almeja, si puede.

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